Capítulo 27 ¡No estás sola, estoy contigo para todo!
Alexander observó a la descarada chica arcoíris que lo abrazaba sin medir las consecuencias—frunció el ceño y estudió su rostro ovalado—quizás detrás de sus cabellos de colores y prendas de vestir anchas y de múltiples colores, sí de alguna manera era una mujer atractiva, pero no se notaba.
Aparentemente, no era una verdadera belleza, solo era una mujer de facciones agradables, aunque no más bella que Britania, además esta última no era tan