Capítulo 53: Vida.
La flor rosada de Aisha se abrió para un hombre sediento de placer. Sus pliegues mojados resplandecían de las ganas que tenía la muchacha de entregarse a su hombre, y Nader no pensaba resistirse a ella.
Aisha jadeó cuando Nader la agarró acostándose sobre ella, antes de deslizar la mano entre sus cuerpos para masturbarla.
La mirada de Aisha se nubló, su vientre estaba hormigueando por unirse a Nader en solo cuerpo. Sonaba a pecado, pero ella quería encender las llamas del infierno sobre las sáb