-¿Quieres que lo besé? -preguntó Aisha mirando la punta brillante de aquel miembro que estaba a unos centímetros de su rostro, pulsando en su palma de la mano, que no podía cerrarse del todo alrededor de la gruesa extensión.
-Quiero que lo ames, cómo me amas a mí. -gimió Nader, sin fuerzas para reprimir lo excitado que estaba de ver aquello labios rosados entreabiertos tan cerca de su polla, a nada de probarla y darle el mayor placer que podría llegar a sentir. -Pasa la lengua alrededor...muy d