Capítulo 30: Brilla como el fuego.
Nader volvió a levantarla en sus fuertes brazos, caminó muy despacio con ella hasta el centro de la azotea y luego la bajo sobre una inesperada superficie.
Aisha notó algo frío y liso bajo sus pies, sus manos se clavaron en los brazos de Nader.
—Abre los ojos. —pidió Nader y Aisha lo hizo muy despacio.
La impresión que se llevó fue tan grande que Aisha se agarró a Nader. Los dos estaban sobre el techo de cristal del teatro. Bajo sus pies estaban todos los invitados de la fiesta siguiendo el rit