Zafiro
Yo y mi maldita bocotá debo aprender a callarme, me encuentro arrodillada en el medio de un bosque con un gorila apuntándome a la cabeza. Veo al tal Nicolai venir hacia mí con otro tipo, el segundo posa su mirada en mí y se relame los labios algo que en otro momento me hubiera parecido muy sexy pero ahora más bien es demasiado perturbador.
Resulto que el ruso no es una persona con paciencia y después de llamarlo cobarde me saco a la fuerza de mi celda y me arrastro hasta aquí. Por lo men