Zafiro
Después de salir del baño el lobo me obligo a beber un jugo de naranja que por cierto mi estomago casi no soporta, después de eso salimos de mi prisión.
Esta vez no nos encontramos con nadie desagradable, aun que mis manos sudaban y no era para manes la última vez que me saco fue para mostrarme a sus siguientes víctimas. Caminamos hasta llegar a un gran patio delantero, era hermoso no tenía duda de ello, pero mis nervios no mejoraban, seguimos por un camino de pequeñas piedras rodeado de