Mundo ficciónIniciar sesiónUna suave voz me despertó, era ronca, pero no un ronco rasgado, sino más bien suavizado, apacible, espesa, como miel de abeja. El sonido de la guitarra era simple, acústico, acompañándolo. Como siempre yo tenía el cabello en la cara, solo que en menor cantidad esta vez, ya que lo había cortado, no sabía quién cantaba exactamente, tenía sueño aun no quería levantarme. Bostecé abriendo un poco mis ojos.&n







