86. Fragmentos del pasado
La recepcionista del hospital está cada vez más aburrida. Las pocas madres que aún se molestaban en elegir esa maternidad para tener a sus hijos, es decir, una panda de locas, estaban la mayoría en casa o esperando a que les dieran el alta.
Ni que decir tiene que los pocos familiares que visitaban a las nuevas madres apenas se quedaban durante todo el horario de visitas, preferían marcharse media hora antes.
A nadie le gustaba estar allí, eso era un hecho. Ni siquiera al personal.
Siempre se o