60. Caos
Emanuele siente sus manos temblar y sudar al instante.
"¿Qué?!"
La mujer con falda larga y blusa cerrada está tan pálida que podría ser confundida con una estatua. Grita una vez más:
"Sí, ¡tú mataste a la pobre señora Margareth!"
Al escuchar el maldito nombre, Emanuele casi grita de frustración y odio, pero la confusión y el dolor son mucho mayores. Carlos interviene:
"¿Qué está pasando aquí?"
La desconocida frunce el ceño hacia el chico, explicando:
"Hace algunos meses, la hija de la señora Ma