Narra David de María
Alondra se despidió de mí con un tierno y apasionado beso, después se volvió a sentar dónde estaba en el comedor para seguir con su tarea. Yo por mi parte, me subí al auto con mi madre, quién tenía seguramente una intención oculta y siniestra en querer que fuéramos al pueblo a solas. Yo iba un poco nervioso removiéndome en mi asiento pero disimulaba esperando que sólo fuera una salida a comprar algo.
Hasta que mi madre entró en la gasolinera y se estacionó fuera de la tien