Narra David de María
Nos fuimos a otra área de la alberca dónde había poca gente y pusimos unas toallas en las sillas de ahí para sentarnos, después pedimos a los meseros del área de la alberca unas bebidas. Alondra comenzó a reírse y yo estaba desconcertado, no le veía ninguna gracia a lo que acababa de pasar. Lo bueno fue que lo ha tomado con humor.
–David, no puedo creer todo lo que has montado en segundos – Alondra seguía riéndose – Es que se notó perfecto que estás celoso.
–Pues claro que