Narra David De María
–Vamos al hotel, colega – Le pedí a Sabadelle – De eso nada, Alondra, no te vas a meter sin ropa a ningún lado.
–No me retes, David De María – Mi chica me fulminó con la mirada.
Nadie dijo nada y Sabadelle, se encaminó al hotel. Llegamos a buena hora, para que nos dieran las habitaciones y pudiéramos dejar el equipaje, así podríamos salir más ligeros, sin tener que tener, todo el equipaje atiborrado en el maletero del auto. Llegando al hotel, Alondra estaba emocionada ante