Narra Alondra Ferreyra
Ahora sí, mis días en Madrid, empezarían a tener más luz que oscuridad. Ese día me divertí como loca con mi güero, pero cuando nos alcanzó la lluvia y nos empapamos de pies a cabeza, entramos empapados al piso y de inmediato David, me cedió el baño, para que me bañara y no me fuera a enfermar. Era lo mejor, que podía hacerse, que nos sacáramos toda el agua, que teníamos en el cuerpo, la lluvia nos había sorprendido, yo no pensé en ningún momento que fuera a llover.
–Alond