Narra Alondra Ferreyra
Mis amenazas no iban a ser en vano, ella de alguna forma tenía que pagar, todo lo que me había hecho y de ésta, no se me iba a escapar, mi papá, me conoce y él mismo, me ha enseñado muchas cosas que sé.
–Don Manuel – Lo confrontó David – Creo que, no es mucho lo que piden mi madre y mi novia, que usted tenga que hacer. Usted tiene la sartén por el mango y puede hablar con su esposa, nosotros queremos vivir en paz. Alondra, sólo quería ver a su abuelita y Petra no la dejó