Narra David De María
Alondra, tenía razón, pues ella no deseaba a ese niño y yo tampoco, no lo íbamos a traer a que sufriera a este mundo, si ninguno de sus dos padres lo iba a querer, no era justo, ni para nosotros, ni para él.
–Por supuesto, pero esperemos que no estés así, Alondra – Declaré – Tendríamos que adelantar el viaje a España, allá es legal el aborto y aquí tendríamos problemas. Pensemos positivamente, que tú, no estás embarazada. Porque la mente es muy poderosa, verás que, no lo es