Narra Alondra Ferreyra
Escuchaba a mi David hablarme, pero era inútil, no podía abrir los ojos o no sé, lo que estaba pasando. Luego de un rato, no sólo escuchaba a David, también escuchaba a Carmen y ella estaba muy preocupada por mí y cuando por fin pude abrir los ojos, ambos me miraban preocupados y me tenían oliendo alcohol y mis pies estaban en alto, tenía trapos en la cabeza y no sé qué más.
–Alondra, ya has despertado mi consentida – David me dio un beso en la mano – Estoy preocupado, mi