Narra David de María
Alondra seguía estando celosa de Lisa y eso a pesar, de que ya le había dejado claro, que era sólo ella la mujer a quién yo amo. Su beso me tomaba por sorpresa, le respondí porque no la podía rechazar y mucho menos delante de la que ella, creía, que era una rival. Lisa nos miraba, mientras nos regalábamos apasionados besos Alondra y yo. La noté como queriendo decirnos algo, pero desistió y no nos comentó nada, al respecto.
–David, en serio deben reconsiderar, el ir con noso