Se sorprendió de lo rápido que ella acabó con hasta siete pícaros en un abrir y cerrar de ojos. Se encogió de hombros; después de todo, Aurora era la líder de los luchadores de la manada.
Observando cómo su pecho subía y bajaba mientras intentaba recuperar el aliento, decidió que era hora de que se dirigieran a la cabaña.
—Limpia esto. Estamos a punto de irnos —le dijo a su beta a través del enlace mental.
Con un pequeño asentimiento dirigido a Rae, tomó la mano de Aurora y la guio hacia dond