Aurora tiró de la camisa de Sage, atrayéndolo más cerca de ella. Luego comenzó a desabrocharle los botones uno por uno mientras Sage la miraba embobado, bebiendo del vaso de agua que Aurora le había servido. Sonrió con timidez ante su valentía y gruñó cuando ella empezó a deslizar las manos por su pecho desnudo, provocando pequeños escalofríos en su cuerpo.
Sage dejó el vaso de agua de inmediato y rodeó con sus manos la delgada cintura de Aurora. Sus suaves caricias le hacían desear placer, per