Estuve de acuerdo, no sé si con Lily, Nataly o ambas. Pero es cierto que reconocí el deseo de querer lastimar a Ares, de hacerlo sentir tan miserable como yo me sentía. Sin embargo, no tenía ni la voluntad ni el coraje de herir a nadie.
Cuando terminamos de comer, no pude preocuparme en ofrecerme a ayudar a recoger las cosas, ni ellas parecían dispuestas a condenarme por ello, así que solo esperé, tumbada en el pequeño sofá, odiándome por no poder deshacerme de ese mal sentimiento.
Luego, me de