Mierda, esto es aún mejor.
—Más fuerte, gatita —ordené, enterrando mis uñas en su trasero.
Maya gimió bajo, y una sonrisa maliciosa apareció en la esquina de mis labios cuando embistió más fuerte, tal como se le ordenó. Me di cuenta de que se estaba mojando aún más. ¿Aguantará una tercera vez?
Determinado a obtener una respuesta positiva, levanté mis piernas, las doblé entre las suyas para darme más impulso, y empujé más fuerte, repitiendo el movimiento mientras aún sostenía su trasero con firm