—¿Más? —Levanto la botella, cuando él asiente nos vuelvo a servir—. ¿Entonces qué es lo que escondes?
René gira su cara, siento su respiración cerca. Mis pies están estirados hasta la mesita, y puedo ver la crema mentolada que dejé a un lado hace unos instantes. Realmente me siento un poco ligera, pero el dolor en mis hombros no se va.
—Todos el mundo tiene un secreto.
—No, no hablo de secretos… —Lo señalo con la botella en mano—. Hablo de qué es lo que escondes.
—¿A qué te refieres?
Dejo la bo