45: Cada minuto del día.
Narra Marina.
—Lamento que nuestra noche no haya terminado con una película y yo sobándote el cabello mientras te quedabas dormida.
La suave voz de René hace que abra los ojos con cautela. Y mientras lo hago, entonces bromeo;
—Voy a necesitar que sobes mucho mi cabeza.
Para cuando abro los ojos de par en par recibo una punzada en la cabeza, en mi clavícula y me doy cuenta que, René no está.
¿Estaba soñando con él?
—¿Qué fue lo que me sucedió? —Mantengo la calma al ver a Hillary entrar junto co