44: Inmunidad, algo más.
Narra René.
Cuando nos encontrábamos fuera del edificio y el frío me raspó la piel, me di cuenta que ambos estábamos desnudos.
Maldigo mi desesperación interna por el calor que desde hace rato me persigue queriendo explotar, y en cuanto estoy por meterla a mi auto, el vigilante me da su chaqueta y una almohadilla sin chistar. Le agradezco con la mirada y emprendo mi viaje hacia la clínica.
Marina comienza a balbucear cosas, a quejarse, y mi pecho duele hasta hacerme sollozar.
Tengo mucho miedo.