Narra René.
—¿Puedes dejar de reír...? ¡René!
Me agarro el estómago cuando más de una persona se contagia de mi risa y pronto mi masajista se une, así como una mujer que se acerca y que sé es la jefa de las enfermeras.
—Muy chistoso todo, ¿no? —Por la forma en que ve a Marina nuestra risa se detiene en seco, pero mi amigo no, así que pongo mis manos encima tras la mirada da la mujer—. Señor Duque, ¿cómo sigue su hermano?
—Bien, mejorando…
—Enfermera Grimaldi, ¿tiene un reloj consigo?
—S-sí, Ki