32: Cerca de mí.
Mierda. No. No. Ella no puede estar aquí.
—¿Pasa algo? —me cuestiona Barnsley desde primera base—. Hey, René, ¿ocurre algo...? —No respondo, no quiero hablar con nadie, solo quiero concentrarme en el juego—. ¡Duque!
El chico de los Reds hace un Home Run y los gritos de la fanaticada celebrando hace que me hierva la sangre.
De camino a nuestro lugar Barnsley me sigue, tocando mi hombro, y eso me molesta.
—¡¿Qué carajos quieres?!
Mi grito está acompañado de un empujón que lo hace caer al suelo, s