22: Cautivada.
Narra Marina.
El olor a café llega a mis fosas nasales, recordándome que no comí nada anoche, pero mejor aún: que René sigue aquí.
La última vez que me había sentido completamente segura, sin pesadillas y relajada, fue en casa con mis abuelos. Y eso fue hace demasiado tiempo.
La liga de sentimientos que me abaten apenas llego a la cocina y lo encuentro dándole un sorbo al café, como asegurándose de que esté bien de azúcar, me hacen verlo con una sonrisa que pronto se transforma en nervios en el