12: La tarjeta.
Me siento bien profesionalmente cuando tras una larga hora todo acaba, pues sé de nuevo que he cumplido con las expectativas en cuanto noto que Karen se ha quedado profundamente dormida.
Me alejo de la chica sabiendo que no tengo más nada que hacer aquí. Quito mi bata, la meto en mi mochila junto a mis materiales, pero justo cuando me doy vuelta para caminar hacia la puerta corrediza, el perfume de René llega a mis fosas nasales.
Levanto el mentón encontrándome con sus ojos verde oscuro.
—Le ha