Nicolás pasó toda la noche en mi casa. Durmió en la cama en la que Carlos y yo solíamos dormir.
Pero yo en el fondo de mi corazón, no lo entendía. En todos estos años pasados, nunca se había preocupado por nuestra vida, ¿pero por qué ahora mostraba semejante tristeza?
Al día siguiente, fue al mercado del pueblo y compró algunas herramientas agrícolas. Al regresar a casa, se arremangó y comenzó a cortar el césped.
Era julio, el calor era abrumador. El sol brillaba en el cielo y no había ni una b