Nicolás se desplomó en el sofá, sin poder creer lo que había ocurrido. Solo murmuraba repetidamente:
—Eso no puede ser… Aún yo no la he perdonado, ella no tiene el derecho de morir…
Me sorprendió escuchar aquella frase tan ridícula… ¿No podía morir porque él aún no me había perdonado?
Recogió el celular del suelo, abrió la galería de fotos y volvió a ver la foto que había publicado. Era la única foto que tenía con su hijo. Mientras sus hombros empezaron a temblar, unas lágrimas cayeron sobre la