~ Dante ~
Me posicioné en una saliente de roca cubierta de hiedra, a unos cincuenta metros de la entrada del camino principal.
Desde aquí, tenía una vista clara de la carretera y de la fachada trasera de la casa.
Amalia estaba allá dentro, sola con su miedo y su pistola, y esa idea me quemaba por dentro más que la herida de mi hombro.
A lo lejos, el eco de los fuegos artificiales del festival en el pueblo empezó a retumbar.
— Vamos, bastardos... — Susurré, ajustando la mira telescópica