Doy media vuelta y veo que él está mirándome como un bobo. No hay necesidad de preguntarle. «¿Cómo hiciste para arreglarse tan rápido?» Es obvio que no le preguntaré, ya que él solo tenía que subirse el bóxer junto a su pantalón, acomodarlo y... ¡Listo! Mientras que yo estaba completamente desnuda.
—Entrégame mis bragas —extiendo mi mano—. No me pondré mi vestido sin mis bragas.
El muy desgraciado esboza una sonrisa y se limita a hablar. Respiro profundo y me voy colocando mi pantalón sin mis b