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Han pasado más de tres semanas, casi llegando al mes y todavía no me he dado la oportunidad de ser sincera con Adal, no le he dicho por las llamadas y video que será padre, que me enteré hace un mes. Admito que soy una maldita cobarde y me he arrastrado a Lucero en todo esto porque la hice prometer que no le diría nada a él y menos a Alfonso, que la única persona que tiene todo el derecho soy yo, y no es que quiera ser una maldita hija de puta sin corazón, al contrario, no quiero que ella