Haber visto la mansión Anderson en una noche de fiesta no era nada comparado a como la veía ahora. Apenas tuvo tiempo de empacar su ropa cuando un auto ya habia estado al pie de su casa con su teléfono vibrando sin parar. Estaba claro que Julian no vacilaba en sus decisiones, y a Tessa no es que eso la asombrara. Conocía muy bien lo demandante que era su jefe para cualquier cosa. Era de esperar que lo fuera en todo ámbito. Siempre que miraba a Julian, sus ojos azules reflejaban a un hombre impa