Julieta.
Mi taza se escapa de mi mano rompiéndose en el suelo ensuciando la parte baja de mi vestido, no puedo asimilar por completa lo que me acaba de decir mi criada personal, la miro fijamente llena de odio.
-¿ que has dicho ?
Mi sirvienta baja la mirada con miedo y puedo ver como le comienzan a temblar las manos.
-el emperador Maximiliano paso la noche en la habitación de la duquesa Diana y salió asta que salio el sol.
-¡ NO TE ATREVAS A LLAMAR A ESA ZORRA DUAQUESA !
-lo siento mi se