CAPÍTULO 45
Me arrincono en una esquina de la cocina mientras que vuelvo a empinarme en el pico de la botella de vino tinto. Mi máscara de pestañas se ha corrido por el llanto que he producido desde que he dejado solos a mi tío Izan junto a su padre y el amor de mi vida. No sé en qué momento todo esto se me salió de las manos. Mis rodillas tocan mi mentón y limpio con mis dedos las lágrimas que se corren por mis mejillas. Demon Cooper el abogado de nuestra compañía nos ha llamado hace algunos m