Al otro lado de la línea, Elara rió fríamente mientras escuchaba.
—Llamen a una ambulancia y pidan que le hagan una tomografía cerebral para ver si tiene algún daño ahí arriba —se burló Elara.
Luego, colgó sin decir una palabra más.
Nadie esperaba este resultado.
Todos quedaron atónitos.
¿Cómo podía Elara, una mujer divorciada, ser tan arrogante?
El rostro de Tristán se ensombreció y el brillo en sus ojos desapareció.
Mientras estaba sentado allí, todos podían sentir lo desesperanzado y deprimi