Evans
La lluvia no se detiene en toda la noche.
Permanece golpeando los ventanales con una constancia casi hipnótica mientras la ciudad se diluye detrás del cristal en manchas borrosas de luces y movimiento. Isabella se quedó dormida hace poco más de una hora en la habitación, agotada después de días sosteniendo una tensión que el cuerpo ya no puede ocultar, y aunque debería intentar descansar también, sé que no voy a conseguirlo.
No esta noche.
Estoy sentado en el extremo del sofá con el portá