Nos sentamos en una esquina donde no nos pudieran ver. Todos estaban concentrados en sus cosas mientras disfrutaban en la piscina. Nos sentamos frente a frente y esperé que él dijera algo, pero no lo hacía.
—¿Atacaste a Andrew? —pregunté en susurro para que nadie nos pudiera oír.
—¿Cómo puedes decir eso? —Se puso a la defensiva y sus ojos regresaron a la normalidad.
—Entonces, ¿qué pasó? Recuerdo que dijiste que él no se iría hasta que tú lo decidieras.
—No lo dije literal…
—Lo dijiste literal,