Fuente rota...
—Sí, Alba soy yo. Era la única manera de verte sin que nos vea tu esposo o los paparazzi.
—¿A qué has venido? Pensé que no querrías estar en este lugar mucho menos cuando tus intenciones con este terreno eran otras.
—Debería estar enojado contigo por esto, pero no puedo. No hago otra cosa que recriminarme a mí mismo por no haberte valorado como debía.
—Es un poco tarde para eso, Leandro. ¿No lo crees?
Él la observa de pie a cabeza, y sabe que ella tiene razón. Que aquel hijo que espera es de o