capitulo 83. El sueño que lucharé por mantener.
POV LEONARDO:
Los días siguientes son como un dulce sueño que temo despertar. Cada mañana, me despierto con las sonrisas de los pequeños, de mi pequeña princesa, Ámbar, quien corre por todos lados con los ojos abiertos de par en par, curiosa ante el mundo que la rodea, y a su lado ese niño, Matías, quien la cuida y la protege con una determinación que desborda su corta edad. Es como ver un faro en medio de la tormenta que ha sido mi vida.
—Jefe, esa niña es un encanto... es como verlo a usted en versión femenina. —Escucho las burlas de Mauro, mi amigo de siempre, y siento cómo el calor sube a mis mejillas.
Jamás. Ni en mis peores pesadillas, imaginé tener una hija. Y con ese regalo llega un temor que se enraíza en mi pecho con garras de acero, el miedo a lo que vendrá cuando ella sea mayor, cuando estén todos esos lobos hambrientos a su alrededor, listos para devorarla.
—Juro que mataré a cualquiera que la vea con los ojos equivocados. —Suelto la frase con un celo que me sorprend