Mundo ficciónIniciar sesiónLo primero que noto al despertar es el silencio. Es ese vacío particular de una cama hecha para dos.
Abro los ojos y me doy cuenta de que el lado de Diane está frío. Lleva un buen rato levantada. La costumbre me hace extender la mano de todos modos.
Me siento, me paso una mano por el pelo y me pongo los pantalones de chándal. La ciudad afuera todavía está gris y medio dormida. Recorro el







