Capítulo 17. Nuestras posibles infidelidades
Isabella tomó el vaso de agua temblando y llorando. Tenía algunos rasguños en los brazos —marcas de las uñas de Aline— pero parecía ni siquiera notarlos.
Podría haber intentado explicar la situación: que Aline había entrado al cuarto solo con una bata y me había tomado por sorpresa, que apenas se había quitado la bata y saltado encima de mí completamente desnuda, que yo casi no había tenido tiempo de pensar ni de reaccionar antes de que Isabella entrara al cuarto.
Pero ella no parecía estar en