Capítulo 14. ¿Cuándo me va a engañar?
Era simple —bastaba con ver la situación de otra manera.
Augusto era un amigo, un amigo que pagaría las cuentas y compartiría la cama conmigo.
Simple.
Así, sin preocuparme demasiado por la situación, me puse el bikini, una salida de playa, me apliqué protector solar, preparé mi bolsa y fuimos a la playa.
Un paraíso de aguas transparentes, con un azul clarito y un tiempo maravilloso, de cielo azul y sol.
El hotel disponía, en una franja de arena exclusiva para los huéspedes, de camastros de