Capítulo 08. Y el juego comienza
—¿Te vas a casar con Augusto Salvatore? —preguntó mi prima, en shock.
Pensé en omitirle lo del acuerdo matrimonial, pero Camila no era tonta. Nunca creería que me casaría con Augusto así, de la nada. Además, necesitaba hablar con alguien que no fuera mi abogada y, como todavía no había firmado el contrato, no estaba bajo el acuerdo de confidencialidad. O sea que no era ningún crimen hablar.
—Sí. Mira, es una oportunidad para levantarme. Va a ser solo un matrimonio de fachada.
Le expliqué que