"Júlia"
Caminaba de un lado a otro, con los tacones resonando en el suelo de concreto sucio, marcando el ritmo de mi impaciencia. El aire en el ambiente era pesado, cargado por mi irritación.
Romeo, apoyado en la pared, me observaba en silencio, como si estuviera presenciando un espectáculo particularmente interesante.
— Llevas caminando así más de diez minutos —comentó, con voz calmada, casi aburrida—. ¿Puedo saber por qué?
Me detuve bruscamente y me giré hacia él. Era complicado explicar que