Capítulo 46. ¿Qué hay entre nosotros?
"Isabella"
Las invitaciones de boda habían llegado: hermosas, caras, perfectamente elaboradas. Mi nombre e el de Augusto en dorado, com letras cursivas en relieve. Era surrealista imaginar que todo aquello era real, que pronto me casaría con él.
Al mirar la invitación, recordé los tiempos de la escuela, el día en que nos quedamos a solas en la sala de química. No puedo recordar el motivo por el cual estábamos allí solos, pero recuerdo perfectamente el beso. Mi primer beso. No fue delicado como