45. Que No Sea Un Secreto
La miro fijamente a los ojos aún posicionados sobre su cuerpo en este escritorio y a pesar de que estamos demasiado agitados, ambos reímos como dos niños que han hecho alguna travesura.
—Creo que esta oficina se ha convertido en mi lugar favorito de este restaurante— Comento sobre sus labios y la beso.
—Me hacías tanta, pero tanta falta...— Me dice con su respiración entrecortada. —Extrañaba tus besos, tus caricias, tu cuerpo, tu olor, Matt... es que no puedo más de amor por ti.— Me dice con su