XXXVI. La mansión de los horrores
Punto de Vista de Anastasia Wilde
Salgo corriendo del hotel y a penas me da tiempo de agarrar mi abrigo, que deje en la sala de la habitación, escondido detrás de un mueble, porque estoy segura de que con la imagen que tengo ahora, llamarán enseguida a la policía.
Todavía no puedo creer lo que estoy viviendo y los resultados de las pruebas de ADN, queman en mi bolsillo como llama ardiendo.
Ni siquiera le dije cómo lo había descubierto, para qué, de qué serviría, solo para demostrar que después