XVII. Rescate inesperado
- ¡¡Anastasia!!- lo escucho que grita casi en mi espalda y sin pensarlo más, me abalanzo a la puerta, que gracias a todos los cielos se abre dejándome entrar a un pequeño cuartito de limpieza y cierro la puerta casi en su cara.
Paso el seguro con manos temblorosas y a los segundos lo siento como intenta forzar el pomo de la puerta para entrar.
- ¡Voy a llamar a la policía Henry, te voy a denunciar por violador, vete ahora que todavía puedes escapar! - lo amenazo, pero él no escucha razones y s